UN PASEO POR LA HISTORIA (Y LAS HISTORIAS) DE MOTO GUZZI

"Se per fortunata ipotesi..."
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sábado, 20 de marzo de 2010

NACO (GIUSEPPE GUZZI)

La figura del Ingegnere Naco, como se le conocía en la fábrica de Mandello, es quizá tanto o más apasionante que la de los propios protagonistas de la fundación de MOTO GUZZI.

Giuseppe Guzzi, hermano mayor de Carlo, nació el 6 de agosto de 1882 en Milán. Licenciado en Ingeniería Civil por el Politecnico di Milano, proyectó importantes obras civiles para MOTO GUZZI: la ampliación de de la fábrica de Mandello, la construcción de las casas para los operarios, la central eléctrica y el salto (¡de 800 m.!) del río Zerbo que la alimenta...

Se le recuerda como una persona un tanto peculiar. Parsimonioso, muy tímido y reservado, llevaba una vida casi ascética: se conformaba con muy pocas cosas para vivir. Se cuenta que si bien no era persona ávida de dinero, se lamentó en una ocasión ante su hermano de que el sueldo que percibía era muy bajo para sus responsabilidades, a lo que Carlo Guzzi le replicó irónicamente que con lo poco que gastaba qué necesidad tenía de ganar más...

A su particular carácter se unía su tosco aspecto físico: un verdadero grandullón para los cánones físicos de la época, con enormes y desproporcionados pies y manos. Sus dedos eran tan grandes que ni siquiera podía marcar números de teléfono y difícilmente podía manejar un lápiz. Er muy sensible al calor, por lo que se construyó para su estudio y sistema de tuberías para refrigerarlo e incluso trabajaba semidesnudo en pleno verano.

En 1923 se hizo con una Sport 500 que personalizó según sus gustos y necesidades para realizar largos viajes por toda Europa. En uno de estos viajes, apenas recorridas unas decenas de metros, se le pinchó un neumático. Los operarios de la fábrica que habían salido a despedirle fueron prestos a repararlo pero él les detuvo: "Ya había partido, y durante el viaje me las tengo que arreglar yo solo. Volved al trabajo que esto es cosa mía". En 1926 durante un viaje por los Cárpatos rompió el rígido triángulo posterior  del bastidor y se las ingenió para repararlo con cámaras de neumático. Cuando finalmente llegó a Mandello se dirigió a su hermano Carlo y le dijo "¿Sabes que va mejor así?". Sobre este descubrimiento desarrolló Giuseppe Guzzi il telaio elastico (el bastidor elástico), algo hoy en día tan normal para nosotros como el sistema de basculante y suspensión trasera.

La primera MOTO GUZZI con telaio elastico fue la GT500 de 1928. Giuseppe Guzzi aplicó a su Sport 500 de 1923 las modificaciones de la GT y de este modo realizó un viaje a Centroeuropa en 1927 y, posteriormente, en 1928, otro a Laponia y Cabo Norte. Apenas dos años antes, el ingeniero aeronáutico Umberto Nobile y el explorador noruego Roald Amundsen habían sobrevolado el Polo Norte con el dirigible Norge (Noruega) habiendo partido desde Roma, de modo que la fantasía popular no tardó en rebautizar a la reciente GT500 como Norge.

Vemos que Naco fue siempre fiel a su Sport 500: pese a todas las modificaciones que le fue adaptando, siempre conservó su motor de origen. Si se le preguntaba al respecto, respondía que lo hacía por ver cuándo se pararía. Nunca llegó a averiguarlo: falleció a los ochenta años de edad, el 14 de junio de 1962. Tras la donación efectuada por la viuda de su sobrino Ulisse, su motocicleta se conserva intacta y en perfecto orden de marcha a cargo del Moto Club Carlo Guzzi di Mandello. Incluso en 1991, con motivo del 70 aniversario de MOTO GUZZI, y tras una adecuada puesta a punto, llevó cabo el mismo viaje a Laponia sin problema alguno.

Giuseppe Guzzi nos dejó además una breve obra titulada La Motocicletta ed il Motociclista, escrita en los años '30, en la cual resumía para los usuarios noveles los principios básicos de mecánica y de conducción de motocicletas.

sábado, 13 de marzo de 2010

ENRICO PARODI

Enrico Parodi, apodado "Richetto" ("Riquillo") sobre el diminutivo de su nombre por ser el único de los Parodi que hacía una leve ostentación de su posición, era hijo de Emanuele Vittorio y hermano mayor de Giorgio.

Persona de grandes valores morales y de gran honestidad, no tenía en cambio el instinto de los negocios propio de su familia.

Con la muerte de Emanuele Vittorio Parodi en 1945 se le nombró administrador delegado a la par que Carlo Guzzi. Diez años después, al morir su hermano Giorgio, se convirtió en presidente de MOTO GUZZI y se mantuvo al frente de la empresa hasta que en 1967, merced a las dificultades económicas, se hizo cargo de la misma el grupo bancario IMI

ANGELO PARODI

Angelo Parodi (hijo de Cesare Parodi, hermano de Emanuele Vittorio) había cursado los estudios de ingeniería y, como primo hermano de Giorgio, formó parte de la empresa desde el principio ocupando durante veinte años puestos de responsabilidad.

Se le recuerda por su gran visión para las labores directivas y por su capacidad de prever las exigencias del mercado.

A su temprana muerte en 1942 le sucedió como administrador delegado su primo Enrico.

EMANUELE VITTORIO PARODI

¿Le suena a alguien esta dirección...?

MOTO GUZZI Spa.
Via Emanuele Vittorio Parodi, 57
Mandello del Lario
LC
Italia
23826

Emanuele Vittorio Parodi entra en la historia de MOTO GUZZI  como el financiador de la empresa. Armador genovés, era el prototipo de persona luchadora y emprendora con las ideas muy claras sobre los negocios: no se arriesgaba en aventuras empresariales hasta tenerlo todo atado y bien atado. No es de extrañar por tanto que no se dejase contagiar por el entusiasmo de su hijo Giorgio y que tomase todas las precauciones necesarias antes de aportar su capital.

Primer presidente de la Societá Anonima MOTO GUZZI, mantuvo su cargo hasta su muerte en 1945. Dirigió MOTO GUZZI con una sabia combinación de valentía y prudencia que, en pocos años, la convirtieron en una de las mejores fábricas de Europa. Las normas de seriedad comercial y de fiabilidad del producto que inspiró, y las victorias deportivas, asentaron los cimientos del prestigio de MOTO GUZZI.


sábado, 13 de febrero de 2010

GIOVANNI RAVELLI

Se dispone de muy escasa información sobre las competiciones motociclísticas anteriores a 1914, así como sobre sus participantes. Giovanni Ravelli, de Brescia, era uno de los jóvenes pilotos del momento y , con una Triumph, uno de los principales adversarios del as de la época, Ernesto Vailati, que defendía los colores de Rudge.

En la 1º Circuito di Brescia de 1912 Ravelli quedó segundo a tan sólo 35 segundos de Vailati y por delante de varios campeones del momento. En el Circuito del Po de 1913, una duro raid de 1000 km en dos etapas complicado además por el mal tiempo, tras una encarnizada pugna con Vailati, Ravelli llegó segundo a Bolonia al fin de la primera etapa precediendo al inglés Rowlandson, también piloto de Rudge. En la segunda etapa Ravelli consiguió llegar primero a Brescia pero en el trayecto final hasta Milán fue superado por los dos pilotos de Rudge. No obstante la vencedora de la carrera fue Triumph, habida cuenta de que la única clasificación de la misma era por equipos.

En 1913 fue campeón de Italia en pista en la categoría de 350 cc., y cuarto en el campeonato en carretera. En 1914 participó en el 1º Circuito d’Italia, distinguiéndose en varias etapas, y en la clasificación final fue séptimo.

Con la guerra cesaron en 1915 las actividades deportivas. Ravelli, que tanto contribuyó al desarrollo de la soñada MOTO GUZZI, nunca más pudo volver a la competición. Falleció en un accidente aéreo, durante un vuelo de prueba, el 11 de agosto de 1919, a penas mes y medio después de finalizar la guerra con la firma del Tratado de Versalles. En su honor MOTO GUZZI adoptó como símbolo el de la aviación, el aguila con las alas desplegadas, y organizó una competición de larga distancia en carretera, la Coppa Giovanni Ravelli.

GIORGIO PARODI

Giorgio Parodi nació en Venecia en 1897, donde su padre, Emanuele Vittorio pasó una temporada de su vida y se desposó. Era el segundo hijo del armador naval genovés.

A la austeridad propia de sus orígenes genoveses asociaba un idealismo romántico que le llevó a participar como voluntario en todas las guerras. Comenzó en 1915 en la Primera Guerra Mundial como guardiamarina, pero pronto pasó como piloto a la aviación donde se distinguió en numerosos actos de heroismo por los que fue condecorado. Otro tanto sucedió en 1935 en la Guerra de Etiopía y en 1940 en la Segunda Guerra Mundial. En esta última contienda resultó gravemente herido, perdiendo la visión de un ojo y la movilidad de un brazo, pese a lo cual intentó ser declarado de nuevo apto para volver a combatir. En tiempos de paz destacó como piloto aeronáutico deportivo, llegando a ganar en 1939 el campeonato italiano de velocidad a una media de 392 km/h sonbre un circuito de 100 km.

En el mundo del motociclismo, en el que entró e la mano de Carlo Guzzi y de Giovanni Ravelli, su gran pasión fueron las carreras, en especial la Tourist Trophy, acompañando a su equipo a la Isla de Man en todas las ediciones en las que participó. Al fallecer su padre en 1945, pasó a dirigir los negocios navales de su familia, de modo que MOTO GUZZI quedó a cargo de su hermano mayor Enrico.

Pese a su carácter discreto y austero, era un gran emprendedor en lo que a los negocios tocaba. Todo el mundo en Mandello lo consideraba como “un auténtico caballero”, y Giulio Cesare Carcano lo definía como “Un hombre decidido, de una pieza, exigente con los demás y mucho más todavía consigo mismo”.

Giorgio Parodi murió a los 58 años de edad en Génova, el 18 de agosto de 1955.

CARLO GUZZI

Carlo Ulisse Daniele Guzzi, “Taì” para sus familiares, nació en Milán el 4 de junio de 1889. Era el segundo hijo de Palamede Guzzi y Elisa Cressini: tenía un hermano mayor, Giuseppe (familiarmente apodado “Naco”), y dos hermanas menores, Maria y Fanny.

Las múltiples actividades del ingeniero Palamede Guzzi permitieron que su familia gozase de una desahogada posición económica hasta el punto de disfrutar de una casa de veraneo en Mandello Tonzanico, donde el joven Carlo comenzó a formarse en los secretos del motor de combustión interna de la mano del herrero local, Giorgio Ripamonti.

Con la desafortunada y temprana muerte de Palamede Guzzi, su principal fuente de ingresos, la familia abandonó la costosa Milán para trasladarse a la tranquila vida de orillas del Lago di Como. Tras la licenciatura en Ingeniería de Giuseppe y la puesta en marcha de un negocio de venta y alquiler de automóviles, la familia recuperó una cierta serenidad económica que permitió que Carlo Guzzi continuara sus estudios en la Regia Scuola Industriale di Vicenza hasta obtener el diploma de Capo Tecnico (equivalente a lo que hoy en día comúnmente llamamos Perito Industrial).

Con su diploma en el bolsillo, no le fue difícil encontrar empleo en Milán en la Singer. Pero su pasión por los motores le llevó a trabajar después para la Isotta Fraschini, que construía automóviles de lujo y motores navales y aeronáuticos.

En 1911 se casó en Mandello con Francesca Gatti, con quien tuvo su único hijo, Ulisse (1911-1980). Cuatro años después, al estallar la Primera Guerra Mundial, fue destinado inicialmente a la infantería y luego transferido a la aviación como mecánico, donde conoció a Parodi y Ravelli.

Pero… ¿Cómo era Carlo Guzzi en realidad? En cuanto a su carácter, era más bien introvertido y poco dado a las hoy denominadas “relaciones públicas”, hasta el extremo de negarse a recibir en ocasiones a las personalidades más o menos importantes que pasaban por la factoría. En cambio, para cuando de una bella dama se trataba, hacía grandes concesiones en este aspecto, pues se dice que junto con la caza mayor en África y el esquí, era ésta una de sus mayores aficiones.

Su habla, lenta y parsiomoniosa, no estaba exenta de esa ácida ironía propia del humor inglés. Como ejemplo, se cuenta que cuando en un cálido día estival encontró a uno de sus operarios en el patio de la fábrica dejando correr el agua del grifo hasta que se refrescase para echar un trago, pasó por su lado diciendo “¿Qué? ¿Esperando a que salga cerveza?”

No cabe duda de era era un genial técnico, que hacía del empirismo su bandera. Probaba hasta la saciedad todas las opciones, incluso las más ilógicas e incluso antagónicas, hasta alcanzar la solución técnica definitiva, basándose más en su propia experiencia en el taller que en el tablero de diseño.

Extremedamente exigente con sus operarios y sus colaboradores, y absolutamente fiel a sus convicciones y al sentido práctico de sus ideas, solía terminar las escasas discusiones que aceptaba sobre sus diseños con un “…va bien así, y ya está. Cuantas menos cosas, menos se rompe”.

En 1956, con 67 años, firmó su última motocicleta, la Lodola 175, de la cual él mismo decía que “ya no es una Guzzi” por las diferencias con sus anteriores diseños. El inicio de la década de los ’60 marcó tanto el declive de MOTO GUZZI como el del propio Carlo Guzzi, ya gravemente enfermo. Dejado ya de lado en el consejo de administración, se vió forzado a dimitir viviendo con doble dolor por tanto la suerte de la fábrica.

Carlo Guzzi murió la madrugada del 3 noviembre de 1964 en Lecco, a los 75 años de edad.